MI TRAVESÍA ANTES Y DURANTE CUENCA

Toda travesía conlleva el riesgo de que aparezcan situaciones imprevistas, el clima cambia de forma inesperada, en el terreno pueden abrirse nuevas brechas. Soy Denise, Directora Jurídica y esta es una parte de mi travesía antes y durante Cuenca.

El escenario de este viaje comienza en Guadalajara. Siempre fui muy independiente y recuerdo con cariño una infancia sin complicaciones, jugando al aire libre, acampando y explorando nuevos terrenos; todo ello tuvo un sentido para mí, desarrollé desde muy temprana edad mi gusto por la naturaleza, la observación, el cuidado del medio ambiente y una profunda curiosidad por la astronomía y el cosmos.

Desde entonces, siempre he buscado darle un sentido a cada cosa que hago; como estudiante, decidí formar parte de las actividades voluntarias dentro de la escuela. Mi elección por estudiar derecho y los retos que esa travesía trajo consigo, la decisión de realizar estudios de posgrado en el extranjero, hasta especializarme en el sistema financiero. Cada paso lo he dado con un objetivo muy claro, buscar hacer las cosas de la forma correcta y generar un impacto positivo, con un aporte hacia los demás.

Otro factor que ha influido de forma determinante en mis elecciones, es mi entorno familiar; vengo de una familia de inmigrantes –mis abuelos maternos emigraron a México desde Líbano, mientras que mis abuelos paternos  de origen francés y catalán, llegaron a México a causa de su salida de Europa en los tiempos de la Guerra Civil Española. Esto inculcó en mí valores en torno a tener la capacidad de desarrollar herramientas para salir adelante y lograr mis objetivos, hacer las cosas bien y tratar siempre de ayudar a quienes me rodean.

Estos valores están alineados con el ejercicio del derecho, y en adición a ello, por la trayectoria profesional de mi padre, quien tiene una larga y distinguida carrera como abogado especializado en el sector financiero, supongo que no es de extrañar que eligiera la misma profesión, ¡además las ciencias nunca fueron mi materia favorita!. Fue su carrera profesional la que nos trajo a la Ciudad de México cuando yo era una adolescente y el lugar donde transcurre el resto de esta historia.

Mi viaje previo a Cuenca

Comencé mi carrera profesional en un despacho; sin embargo, después de un año me di cuenta de que el litigio no era para mí y cuando vi la oportunidad de hacer una pasantía en el Banco de México, decidí probar cómo sería trabajar en el sector público. Muy rápidamente, vi que desde ese lado de la mesa había, efectivamente, una oportunidad para generar un impacto y descubrí el potencial de las regulaciones para contar con mejores instituciones financieras. Fue entonces cuando me di cuenta de que el sector público podía ser un gran lugar para mí.

Justo antes de graduarme de la facultad de derecho, se presentó la oportunidad de integrarme a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), por invitación de quienes habían sido mis jefes, para formar parte de un equipo increíblemente profesional, donde una vez más, vi al sector público como un lugar que tenía sentido para mi carrera. Así, de forma similar al propósito de mi travesía de vida, mi carrera profesional no ha sido la excepción.

Integrarme al servicio público no fue una cuestión casual sino aquello que me permitió continuar desarrollándome profesionalmente y representó un compromiso adicional con mi país. Dedicar el día a día dentro de una parte activa del gobierno, desempeñando la profesión de manera honesta y comprometida fue siempre consistente con mi formación de abogada, pero esencialmente congruente conmigo misma. Haber sido parte de un organismo dedicado al fortalecimiento del sistema financiero trajo la enorme satisfacción de participar en actividades orientadas al desarrollo del país y al progreso social. Desde este espacio tuve el enorme privilegio de servir a mi país y tener un impacto positivo dentro del mundo financiero.

Fueron casi 19 años de crecimiento profesional, durante los cuales tuve la oportunidad de trabajar en múltiples áreas, aprender de una gran variedad de temas y desarrollar actividades que significaron para mí una forma de contribuir a generar instituciones financieras más sólidas, fortalecer el sistema financiero en general, así como avanzar en el camino para lograr una mayor inclusión financiera y disminuir la baja penetración de productos financieros en México.

Posteriormente, con el surgimiento de la Ley Fintech, y desde mi posición como Directora General a cargo de los procesos Fintech, tuve el gran reto de contribuir e impulsar una nueva forma de prestar servicios financieros por medio de la tecnología. Es a través del aumento en el uso del teléfono móvil o de una plataforma electrónica, que se ha hecho mucho más fácil acercar a las personas a servicios financieros, desde los más básicos hasta los más sofisticados.

En su momento, haber estado a cargo de la implementación de los procesos para las autorizaciones del sector Fintech, constituyó una oportunidad invaluable de ser parte de la creación de una nueva industria y, al mismo tiempo, asegurarme de que estaría diseñada de forma tal que contribuiría al crecimiento de México con los más altos estándares, para lograr un sector que fuera inclusivo, seguro, profesional y en estricto cumplimiento regulatorio.

Mi travesía en Cuenca

Toda travesía conlleva el riesgo de que aparezcan situaciones imprevistas, el clima cambia de forma inesperada, en el terreno pueden abrirse nuevas brechas. Así fue como mi carrera en el sector público, por el momento, dejó de ser mi camino. Cuando menos lo imaginaba tuve que tomar decisiones definitorias para mi futuro profesional. Fue un cambio brusco que, como todo vuelco, tuvo su parte de incertidumbre, pero tal como lo había aprendido al regresar de un viaje de campamento viendo las estrellas en un cielo despejado, aunque la luz de la ciudad contamina la visión del cielo, las estrellas siguen ahí; y entonces, al mirar hacia atrás sentí la inmensa gratitud por tantos años de aprendizaje, crecimiento, por los buenos amigos y compañeros de trayecto y todo aquello que trasciende sin importar que de pronto la noche se haya nublado.

En la búsqueda de un nuevo espacio desde el cual pudiera continuar persiguiendo mi propósito, me encontré con Cuenca. ¡Aquí inicia otra travesía! Cuenca es una empresa llena de valores y con el claro objetivo de lograr un beneficio real en la sociedad. Un lugar en el que la gente cuenta con los más altos niveles de preparación técnica y profesional, así como con un gran sentido de compromiso social.

Cuenca se convirtió en la plataforma desde la cual podría continuar con el objetivo de lograr un impacto positivo en el campo de los servicios financieros, ya que uno de sus grandes objetivos es contribuir a la inclusión financiera, tan necesaria en nuestro país.

Llevar los servicios financieros a todos, pensando en aquellos que necesitan una cuenta, en los migrantes radicados en México, o para aquellos jóvenes que apenas inician su acercamiento al sistema financiero. En Cuenca, buscamos formas de cubrir las necesidades financieras y pagos de servicios básicos para todos a través de una app con la capacidad de ofrecer múltiples servicios y sin que suponga costos adicionales para ellos.

Mi actividad diaria como parte de Cuenca me confirma que quienes integramos este equipo, liderado por Matin, perseguimos individual y colectivamente ese gran objetivo, el de llevar los servicios financieros a todos, y al mismo tiempo, con un impacto social. Esta nueva forma de prestar servicios financieros, la inclusión financiera y el apoyo a diversas comunidades de artesanas de nuestro país con las que Cuenca colabora, constituyen un fin constructivo que dota de sentido y propósito nuestra gran travesía compartida.

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