LA TRAVESÍA DE UN DISEÑO

El 18 de diciembre del año pasado supe que iba a diseñar la nueva tarjeta edición especial. Quería crear algo que, no sólo conectara con los clientes y el proyecto Cuenca, si no que también significara algo profundo para mí, quería dejar la piel en ello. Bibiana me dijo piensa en mapas y travesías, en un instante cientos de imágenes llegaron a mi memoria, los momentos en que los mapas y la cartografía me acompañaron; a veces como objetos de uso cotidiano y otras en admiración a piezas antiguas dignas de un museo. 

Recordé los viajes en carretera y cómo mi padre, antes de salir, estudiaba minuciosamente esos Guía Roji gigantescos para revisar una última vez los caminos que tomaríamos. Él me enseñó a interpretar los símbolos, cómo los diferentes tratamientos gráficos de una línea representan conceptos complejos de manera abstracta. He de confesar que siempre disfruté más el trayecto que el punto de llegada. Creo que es por eso que soy diseñadora, para mí implica un proceso infinito donde nunca dejas de hacer preguntas, y es el camino que tienes que recorrer para contestarlas lo que más amo de mi profesión.

Mi formación profesional es una conjunción de dos caminos donde el diseño y el arte crean una encrucijada que refleja mi proceso creativo. Éste suele ser errático, sucio y caótico, tal vez por ello prefiero llevar una parte de él en soledad y así perderme en los distintos senderos creativos hasta encontrarme. Irónicamente, como diseñadora, los resultados de mi trabajo suelen ser lo contrario, ordenados, limpios y sintéticos. 

En el diseño las creaciones son bidimensionales, pero en mi proceso antes de llegar a ese punto, es importante entender el volumen de lo que quiero representar. Es como en aquellos mapas que me enseñaba mi padre antes de emprender un viaje, necesitas entender las coordenadas, esos signos que te permiten visualizar aquello que verás en la ruta. Por ello, para la creación del nuevo diseño de la tarjeta edición especial, hice modelos en plastilina de cómo serían los cortes volumétricos de las montañas del pictograma Cuenca, inventé paisajes análogos a mi trayectoria y los convertí en mapas. Para llegar a la propuesta final fue necesario sentir profundamente todo esto. 

En el diseño de la tarjeta se entrecruzan experiencias personales; como ejemplo, parte del video que acompaña el lanzamiento de la tarjeta se realizó en el Desierto de los Leones. Ese parque nacional de la Ciudad de México y yo tenemos algo de historia. En la universidad hice, junto con otros compañeros, una tesina de la señalética para el Ex Convento, también diseñé un mapa del sitio para visitantes. Viví algunos años en las faldas de estas montañas y conocí de cerca a uno de los pueblos que llevan muchas generaciones habitando el lugar. Esas montañas viven en una temporalidad distinta, han visto a esta ciudad nacer, crecer y convertirse en líneas de luz nocturna que revelan su traza en naranja. Es curioso cómo las experiencias se van sumando para darnos las herramientas que necesitaremos en el futuro. 

El reto de diseñar la tarjeta edición especial fue grande, en principio por el desarrollo gráfico de la idea, después por tener que conjugar el manual de tres marcas en un pequeño espacio. Si ese rompecabezas aún no suena de suficientes piezas, agrégale a ello la normativa mexicana e internacional para este producto. Pero no dejo de pensar que entre más grande es el reto, más satisfactorio resulta el trayecto. Entre mis diversas tareas en Cuenca, me tocó también la de diseñar el manual de marca para colaboraciones con artistas, sin saber que esas reglas serían las que yo misma tendría que seguir unas semanas después. Ser imparcial y poner siempre a la marca primero se convirtió en mi mantra. 

Los caminos que tuve que tomar para llegar a esta meta, me enseñaron que lo más valioso de que alguien deposite su confianza en mí, es la oportunidad de descubrir que tengo la capacidad para respaldar esa confianza. 

Nada de este proceso parece estar presente en el producto final, pero lo está. En el espacio entre cada línea caben todas las versiones, las propuestas desechadas y el maravilloso intercambio de ideas con el talentoso equipo creativo Cuenca del que formo parte. Cabe también el complejo proceso de producción y los poderes mágicos de negociación de Eri y Gino, el apoyo de Djun y Ramsés en las idas a imprenta; la Fer que quedó incrustada en mi cabeza recordándome los requerimientos legales, y que a través de su voz, escuchaba también la de Den. Esta tarjeta está hecha de todas las interacciones con cada persona del equipo Cuenca, porque la travesía para mí ha sido conocerlos.

3 thoughts on “LA TRAVESÍA DE UN DISEÑO

  1. Hermoso relato, un encanto de viaje con un resultado extraordinario: felicidades!
    Guillermo V.

  2. Magnifico tu proyecto hecho realidad
    Orgulloso de ti Adriana
    Creo partícipe en algunos viajes que nos llevaron la Guía Roji
    Felicidades Totales
    Tu Tío Jorge de Monterrey

Responder a Daniela Villarreal Cancelar respuesta