¿Bailamos? Bailamos

La intención era realizar una actividad juntos, una que implicara un reto pero también que permitiera reconocernos desde otro punto…

Consolidar hechos implica celebrar y dentro de mis vivencias en Cuenca, está el momento donde la directora creativa comunicó a la empresa que realizaríamos un video donde todos bailaríamos; en principio, lo grabamos para hacer un anuncio muy importante, que ameritaba algo grande, distinto; sin embargo, debido a la situación en la que estamos, donde nadie tiene el control, su lanzamiento se fue retrasando, pero se ha decidido no retrasar más su difusión, por eso te lo presentamos como un símbolo de esperanza.

Bajo esa idea empezó a tomar cuerpo uno de los sueños de Bibiana, que emerge de su larga experiencia y se combina con su búsqueda por hacer cosas distintas. La idea inicial surge de un video donde Christopher Walken baila en las entrañas de un hotel vacío a ritmo de Weapon Of Choice. Esta imagen se modificó en el peloteo cotidiano con el equipo creativo. 

La transformación de la idea, su cuenquificación se dio en los diálogos entre Silvia, René, David y Bibiana… la intención era realizar una actividad juntos, una que implicara un reto, pero también que permitiera reconocernos desde otro punto, igual pudimos ir a los volcanes, pero no, decidimos bailar y grabar un video, donde se contara una historia, que enseñara la esencia individual y colectiva de Cuenca; mostrando un poco de lo que hacemos cotidianamente. 

Lo que hace ingeniería, lo que hace soporte, lo que hace legal, lo que hace creativo… lo que hace a Cuenca. Bajo esa imagen se definió una coreografía específica para cada equipo; por ejemplo, soporte, inspirados en la danza bodisattva, haría una coreografía donde las manos son el lenguaje central. Legal rompe con el cliché y de manera desenfadada se deshace de su atuendo; así, la idea fue tomando forma. 

Para ello echamos mano de los amigos de Cuenca: el Dream Team… primero se buscó a Carlos Merino, quien realizó una composición original, donde el Trash y el Hip-hop se fusionan con los sonidos que evocan al Medio Oriente, el flamenco y música clásica. En ese dialogo abierto confluye una coreografía donde la ironía y la diversión son primordiales. Para Carlos la creación es un ejercicio colectivo e individual, donde cada uno tiene su momento: primero fue importante escuchar lo que le cuenta Cuenca, después llega la introspección, le sigue un intercambio con sus colegas hasta llegar a una propuesta.

El Dream Team de Cuenca de izquierda a derecha. Para bailar necesitábamos música: Carlos el compositor; Val, energía creadora de pasos y sueños; nuestra coreógrafa: Hideliza; el artista de las sombras y la imagen: Eliut; nuestro asesor de imagen: Varsot; y el director del video: Rodrigo.

Bailar es la posibilidad de conectar entre todos, pero también es recordar la diversión que pasaste en tus años escolares cuando bailaste una coreografía o bien, en las fiestas. Pero bailar una coreografía en tu trabajo y ser grabado para salir en un video, es un reto. Para ello contamos con la experiencia de Val quien asumió el desafío junto a Hideliza, una bailarina que aceptó el lance a contramano, así durante un mes y medio nos prepararon y confrontaron con la idea de expresarnos a través de nuestro cuerpo, algo que a todos nos hizo consientes de ese espacio en el que habita nuestra alma, nuestra razón y nuestro corazón. 

Hideliza y Val tradujeron las ideas de Cuenca a través de un conjunto de movimientos que hacen referencia a las actividades cotidianas de cada uno de los equipos, pero también le dieron una línea discursiva a la coreografía; lo cual no fue una tarea fácil, ya que en un inicio el miedo a bailar en público se tradujo en cierta rigidez de los cuerpos, que con cada ensayo fue transformándose. 

Mi experiencia individual, fue colectiva, los equipos veían los videos de los ensayos de los otros y en conjunto nos apoyamos, nos corregíamos unos a otros: -el giro es a la izquierda, -el brazo va hacia arriba, -no, estás dando vuelta a la derecha ¿cómo… ésta no es la izquierda? Nos dimos cuenta de que aquello que habíamos considerado la izquierda en realidad era la derecha. Descubrimos el talento oculto de varios compañeros, así Paolo destacó como un posible candidato a una boy band.

Días y días de ensayos.

Hideliza fue muy paciente con todos, no sólo pasó de su proceso mental para elaborar un conjunto de pasos que dieran lugar a una gran coreografía, donde nuestra tarjeta y la aplicación tienen un papel central; sino, porque hizo posible que 40 personas convergieran en unidad. Esa suma de individualidades le ha dado otro sentido a la palabra Cuenca, el baile permitió encontrar una nueva corporeidad; si bien, algunos sufrimos en los ensayos, otros nos divertimos, disfrutamos desayunar juntos después de los ensayos; de aquellos momentos emergió una nueva forma de trabajar en Cuenca, donde la imaginación, la disciplina y la solidaridad cobraron otro sentido, posibilitando su recreación. 

Paralelo a los ensayos se resolvieron otros asuntos de vital importancia para la grabación del video, referentes a la imagen de cada uno de los miembros del equipo, desde el vestuario hasta el maquillaje y peinado. Para ello Bibiana habló con su amigo, el versado y apasionado Eliut, que junto a su talentoso equipo usaron sus saberes para hacer resplandecer la esencia de cada uno. Ellos no sólo realizaron las pruebas de maquillaje para encontrar el más adecuado; sino hicieron gala con el blush, sus brochas y demás instrumental… para mostrar la esencia de Cuenca. Las pruebas de maquillaje estuvieron acompañadas por un stylist, Varsot quien nos asesoró en el tipo de prendas que deberíamos llevar, se trataba de expresar la personalidad de cada uno y sentirnos cómodos. La paleta de colores para el vestuario fue en blanco y azul.

Recreando nuestra imagen, los planes para el vestuario.

Conforme se acercaba el día de la grabación los ensayos por equipo se volvieron colectivos, así Rodrigo Rodríguez, director del video y artista de la lente, que ha participado apasionadamente en varios de los proyectos; fue a las oficinas donde estábamos antes de la cuarentena: WeWork, Varsovia; visualizó los espacios, la luz, los posibles movimientos de cámara… Estuvo al tanto de todas las coreografías ya que se le mandaban los videos de los ensayos, entonces ya tenía una idea de qué se necesitaba; también sabía que se requerían tomas cenitales para dar otra perspectiva de la coreografía. Para Rodrigo trabajar con Cuenca siempre ha sido una aventura, al tratarse de una Fintech que está metida en diversos proyectos, colaborando con las comunidades que tejen las fundas de cada tarjeta o bien, en proyectos como el Campamento Tortuguero Palmarito. 

Después de casi 100 horas de ensayos, llegó el gran día, el 8 de marzo; el equipo Creativo tuvo que hacer la producción, para ello con días de antelación se realizaron reuniones con el objetivo de ver todos los pendientes  para el día de la grabación. Preparar los sets, elegir la escenografía, buscar elementos que dialogaran con la coreografía, seleccionar los espacios donde se iban a situar las maquillistas.

Para soporte fue necesario conseguir un conjunto de cajas que servirían como escenario en el estacionamiento de WeWork. El compromiso de Gaby, la arquitecta estrella de Cuenca y una de esas maravillosas profesionistas que aporta su gran talento en todos los proyectos que se realizan, fue vital en todo el proceso, así como el de todos los equipos; de alguna manera se estaba al pendiente de aquello que hacía falta por hacer. Ese día, Adri, que recién se incorporaba al equipo de Diseño, acabó de ponerse la camiseta apoyando a las maquillistas. 

Aquel día llegamos a las 5 de la mañana, para montar los sets, desde la intro del video hasta llegar al piso 11 donde se grabó el cierre. Se movieron y limpiaron las mesas, en un instante unos barrían mientras otros trapeaban, se apilaron muebles para liberar espacios… se eligieron los bancos donde se sentaría legal. 

Aquel día llegamos a las 5 de la mañana y bailamos, en el equipo había un ambiente festivo, se reía y festejaba; vimos como el sueño de Bibiana… aquel que inicio con Christopher Walken bailando en las entrañas de un hotel vacío se había vuelto el sueño de Cuenca, uno que nos unió de forma especial. Sin que nadie supiera, fue el preámbulo de lo que vendría: la pandemia de COVID-19 y la modificación de la cotidianidad. Semanas después dejamos WeWork Varsovia, nos fuimos a nuestras casas a trabajar desde ahí, a seguir viviendo y soñando… a resistir como millones en el mundo. 

En aquellos días de ensayos dejamos por un instante los algoritmos de programación, las llamadas telefónicas a nuestros clientes, la revisión de contratos y los términos legales y los correos electrónicos, para dar paso al trash y hip-hop… aprendimos el Pas de bourrée y justo en ese momento el miedo individual se convirtió en una diversión colectiva, en conocernos desde la vulnerabilidad, descubriendo nuestros miedos y superándolos, transformándonos, como se hace en Cuenca creativamente. 

Han pasado seis meses de aquella experiencia, el mundo ha cambiado, hoy regresamos a la oficina por turnos, vemos nuestras miradas y adivinamos nuestros gestos que cubren los tapabocas; sin embargo, somos Cuenca, esos que aprendimos a bailar… que aprendimos a soñar distinto, que le dimos otro cuerpo a Cuenca. 

Hoy te presentamos este sueño hecho realidad, donde todos participamos, con mucho amor e imaginación, en el cual trabajamos arduamente para que pudieras verlo. Este video se pensó para un momento determinado, pero las realidades cambian; sin embargo, no debemos dejarnos vencer; por eso te lo ofrecemos… ¡Aquí seguimos bailando! 

2 comentarios sobre “¿Bailamos? Bailamos

    1. Carolina, lamentamos el inconveniente, el área de Soporte está atendiendo tu solicitud, en breve te contactaremos.

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